Científicos por un día: El alumnado de 1º de ESO analiza la salud hídrica de Jérica en el programa 'Educabosc'
El pasado jueves 21 de mayo, los estudiantes de 1º de ESO cambiaron los libros de texto por botas de campo y kits digitales de monitorización ambiental. En el marco del prestigioso programa institucional Educabosc, el grupo se desplazó al municipio de Jérica para realizar una exhaustiva investigación limnológica sobre el terreno.
Divididos en equipos de investigación (con nombres tan entusiastas como “Los Guerreros” o “Drama Gratis”), los jóvenes científicos establecieron tres estaciones de muestreo estratégicas: el Manantial de la Esperanza (punto de agua subterránea pura), el río Palancia en la zona de Randurias, y el Embalse del Regajo.
El objetivo de la expedición no era solo medir el agua, sino comprender el papel crítico que ejerce el bosque de ribera como escudo y filtro natural contra la contaminación y la erosión.
Análisis de datos en directo Provistos de herramientas profesionales, el alumnado midió variables clave como la temperatura, el pH, los sólidos disueltos (TDS) y los niveles de nitratos. Los datos numéricos obtenidos sobre la salinidad o la alcalinidad natural del río han servido, además, para abrir un enriquecedor debate científico en el laboratorio a la vuelta al centro, ayudándoles a descifrar cómo afectan las rocas calizas del territorio o el estancamiento del agua (riesgo de eutrofización) a la salud del ecosistema.
Además de la química del agua, la jornada contó con una importante vertiente de gestión forestal. Los alumnos estudiaron el impacto de especies exóticas invasoras en la Comunidad Valenciana, como el visón americano o la caña común (Arundo donax), analizando de primera mano cómo se protegen las dinámicas de las redes tróficas locales.
Desde el centro queremos felicitar a todo el alumnado de 1º de ESO por su comportamiento ejemplar, su rigor al aplicar el método científico y su implicación con el medio ambiente. Con actividades como esta, demostramos que la ciencia no solo se aprende, sino que se vive.
¡Enhorabuena a nuestros guardianes del Palancia!



