10 mayo 2022

Mes de María

La Iglesia concede este mes a María para conocerla y amarla más. En Europa, mayo es el mes de las flores, de la primavera, del resurgir. Este es un mes ideal para estar al aire libre y poder contemplar la belleza de la naturaleza. Ojalá todo lo que nos rodea nos haga presente a nuestro Creador; este mes se lo dedicamos a la santísima Virgen María, alma delicada que ofreció su vida al cuidado y servicio de Jesucristo, nuestro Redentor.

En los cristianos, surge de manera espontánea, natural, el deseo de tratar a la Madre de Dios, que es también Madre nuestra, de forma singular. La Virgen María ocupa un lugar muy importantes en la formación y vida del Colegio, no solo llevamos su nombre, Virgen Milagrosa, solemos decir: «A tu amparo y protección acudimos». Ella cuida de nosotros, es nuestra madre, Jesús nos la encomendó. La Virgen Madre intercede y provoca, para nosotros, un torrente de gracia sobreabundante: el “vino bueno-nuevo” que hace referencia al misterio de la entrega de Cristo. Es ella quien atrae para nosotros el don del Espíritu Santo, que nos capacita para vivir en la voluntad de Dios; con su ejemplo podemos decir: “Hágase en mí según tu Palabra”. Necesitamos aprender a confiar, nada mejor que confiar en una madre, eso es lo que quiere ser María para nosotros, de ahí la importancia de este mes.

A ti, María, te invocan con insistente oración los fieles de todas las partes del mundo, para que, exaltada en el cielo entre los ángeles y los santos, intercedas por nosotros ante tu Hijo, «hasta el momento en que todas las familias de los pueblos, los que se honran con el nombre de cristianos, así como los que todavía no conocen a su Salvador, puedan verse felizmente reunidos en paz y concordia en el único pueblo de Dios» (LG, 69).

Alexander Alzate Rondón. 

 

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